Mensaje Pascual:

¡CRISTO HA RESUCITADO ALELUYA ALELUYA!

Reciban un cariñoso saludo cargado de esperanza, paz y salud.
Nos dirigimos a ustedes en nuestra calidad de Representante Legal y Director, para manifestarles nuestra cercanía, afecto, y sobre todo para animarlos con la fuerza del Espíritu del Resucitado, en este tiempo de crisis que vive nuestro país y el mundo entero.
Como Iglesia y comunidad creyente, estamos celebrando lo que litúrgicamente se denomina el tiempo de Pascua, es decir, celebramos la Resurrección de Jesús: ¡El triunfo de la vida y del amor!
Este año, la Semana Santa la hemos vivido en un contexto muy particular a propósito de la pandemia del COVID -19. Nuestra vida, nuestras formas de relacionarnos, nuestra rutina escolar y familiar, el escenario laboral, todo ha cambiado.


El coronavirus ha sacado a relucir toda la solidaridad de tantas personas que anónimamente, han entregado y entregan a diario su vida por nosotros. Pero también ha dejado en evidencia, tremendas diferencias sociales y egoísmos por parte de muchos compatriotas y “hermanos”, quienes han sido incapaces de solidarizar con el que sufre, o con la familia que perdió un ser querido producto de esta crisis sanitaria.
Ahora bien, la pregunta que nos debemos hacer como comunidad educativa que asume un proyecto que brota de la propuesta formativa y evangelizadora de la Congregación de las Hermanas del Niño Jesús es: ¿Qué impacto ha tenido en mi vida personal, familiar y educativa la celebración de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor en un contexto de pandemia, crisis social y perdida de la fraternidad?
El virus, nos ha puesto frente a frente a “profundos síntomas de un mundo deshumanizado y vaciado de solidaridad global (…) Es la primera vez que nuestro mundo globalizado se paraliza y se topa con la propia vulnerabilidad ante la inmediatez de una muerte masiva”.
Es por eso que es válido, que hagamos un ejercicio de sinceridad para determinar cuán profundo caló en nuestro corazón el mensaje de esperanza, entrega y amor vivido y llevado hasta el extremo por Jesús. Mensaje que culmina y da inicio a un nuevo ciclo para la humanidad, con su gloriosa Resurrección.


Lo anterior supone ejecutar cambios estructurales en nuestra vida, como por ejemplo, en la manera de relacionarnos como familia, en el trabajo, en nuestro comportamiento, en el trato y solidaridad para con nuestro prójimo. Es por eso que nos preguntamos: ¿Qué le ha pasado a nuestra vida con la Resurrección de Jesús en un contexto tan particular, en el que ni siquiera nos podemos saludar, abrazarnos, compartir largar horas con los amigos por el temor a contagiarnos? ¿Cómo hemos vivido la experiencia de estar tanto tiempo juntos, en un mismo espacio, sin poder salir libremente de nuestras casas?

“El aislamiento o confinamiento actual en nuestros hogares o comunidades ha puesto al descubierto muchas de nuestras actitudes subyacentes, aquellas que estaban en lo más íntimo nuestro, pero escondidas, confinadas a ciertos espacios de la vida privada, sin emerger o manifestarse públicamente con la libertad. Por ejemplo, la pérdida de las relaciones gratuitas, no forzadas, cuando emerge en nosotros sentimientos vanos de obligación ante el tener que compartir espacios de cohabitación por un tiempo indefinido (…) Hoy tenemos que esforzarnos por balancear silencios y palabras en un tiempo que parece infinito, hemos de mirarnos en espacios reducidos y sobrecargados, así como compartir tareas y responsabilidades comunes que antes no hacíamos” y que ahora nos movilizan a la solidaridad y fraternidad. Justamente es la práctica de la fraternidad solidaria la que nos desinstala y nos permite ir al encuentro del otro.

Finalmente, queremos destacar que entre otras cosas, Resucitar es optar cada día por Jesús, es morir al hombre viejo y resucitar al hombre nuevo; es contemplar la vida y obra del Maestro Jesús, buscando siempre actuar bajo los criterios del Evangelio que el mismo nos regaló.

Que en este tiempo pascual el Señor siga resucitando en la simpleza de la vida y en la comunión con los hermanos. Movidos por la fe y la esperanza, nos confiamos a Cristo nuestro protector por intercesión de Ana María Martel.

Fraternalmente en el Señor:

Hna. Pilar Salazar Pascal
Representante Legal
Óscar Bórquez López
Director

¡Feliz Pascua de Resurrección 2020!

“Muerte, ¿dónde está ahora tu triunfo?, ¿Dónde está, muerte tu aguijón? La muerte se valía del pecado para inyectar su veneno y la misma Ley reforzaba al pecado. Por eso, demos gracias a Dios, que nos da la victoria por Cristo Jesús, nuestro Señor” (1 Cor. 15, 55-57).

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