Feliz Día del Trabajador

Querido personal del Colegio Niño Jesús:

Me dirijo a cada uno de ustedes, para saludarlos y desearles lo mejor de la vida, en esta fecha, en que conmemoramos el día del trabajador.

El contexto en el que hacemos memoria de cada hermana y hermano trabajador, no lo habíamos imaginado unos meses atrás. La verdad es que el escenario mundial no has golpeado enormemente. Tanto así, que hoy día nos encontramos con muchas personas que sufren la cesantía y el desamparo, producto de la pandemia.

Es por eso que como mujeres y hombres de fe, ponemos nuestra esperanza en el Dios de la vida, en aquel que es capaz de “hacer nuevas todas las cosas” para que nos tienda una mano y así, desde los distintos trabajos y ocupaciones, ilumine la inteligencia de quienes se empeñan en buscar una cura para este virus letal.

Hoy más que nunca, hacemos nuestros los dolores y frustraciones de tantas personas que habían puesto sus esperanzas de realización en su trabajo. Es tremendamente doloroso pensar en lo que viven muchas familias en el mundo, en nuestro país y en nuestro propio colegio, producto de la falta de empleo.

Muchos sueños y proyectos fueron truncados. En la oscuridad de la noche, como un ladrón invade el hogar indefenso y vulnerable, el virus les arrebató a muchos la esperanza de sus corazones.

Por la experiencia que tenemos como trabajadores, sabemos que “trabajando nos volvemos más personas, nuestra humanidad florece”, nos sentimos dignos y útiles. Es por eso que pienso que es justo dar gracias a Dios por la posibilidad de trabajar, aunque sea en un contexto muy diverso a lo habitual.

Los y las invito a pensar en nuestra propia realidad laboral en el colegio, para que tomemos conciencia del gran desafío y responsabilidad que tenemos como trabajadores. Nuestra tarea es hermosa, humanizadora, creadora de vida, inteligencia y valores que marcarán a fuego la vida de cada estudiante.

Es por eso que en este tiempo, junto con enseñar contenidos formales, los convido profesores a focalizarse en la experiencia que vive cada niño, cada familia, para acogerlos en sus necesidades.

Es apremiante para nosotros en este contexto, trabajar las habilidades blandas, las habilidades del amor.

Por medio de un simple mensaje, un saludo personalizado, un pequeño video, podemos hacerles sentir a los niños y niñas nuestro cariño, para expresarles con ternura que ellos son el centro de nuestra vocación y que nos importan de verdad.

Pienso también en los tíos y tías auxiliares, en las inspectoras, en los asistentes de la educación y los docentes que  estoicamente están cumpliendo los turnos éticos… ¡Cuánto bien le hacen a las familias recibirlos en el colegio con una sonrisa (aunque por las mascarillas no se vea, pero de seguro la sentirán en sus ojos), con una palabra amable, haciéndoles sentir que nos importan!

Finalmente, en nombre del colegio, de nuestras queridas hermanas de la Congregación, del equipo de gestión, les agradecemos a cada uno de ustedes su entrega y compromiso en la tarea que les ha sido confiada en nuestro colegio.

Gracias a quienes desde sus casas trabajan en situaciones muchas veces adversas, para continuar formando y educando a nuestros niños. Gracias a todos los profesores/as que han estado presente en el colegio voluntariamente, trabajando por su niños. Gracias tíos y tías asistentes por la entrega y la capacidad de hacer de su trabajo un servicio.

Que el Señor Jesús y Ana María Martel, nos acompañen, animen y nos fortalezcan en nuestra misión educativa, para que abracemos en nuestras vidas el “Evangelio del trabajo”.

Muy fraternalmente:

Óscar Bórquez López

Director Colegio Niño Jesús

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