Evangelio viernes 26 de junio

Evangelio Mateo 8.1-4 1 Cuando Jesús bajó de la montaña, lo siguió una gran multitud. 2  Entonces un leproso fue a postrarse ante él y le dijo: «Señor, si quieres, puedes purificarme». 3  Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: «Lo quiero, queda purificado». Y al instante quedó purificado de su lepra. 4 Jesús le dijo: «No se lo digas a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega la ofrenda que ordenó Moisés para que les sirva de testimonio».  

¿A quiénes conocemos hoy que sean como leprosos? … ¿Quiénes son hoy excluidos de la sociedad? … ¿De quienes nos apartamos instintivamente? … ¿A quiénes no nos atrevemos a tocar o nos cuidamos de que no nos vayan a ver con ellos? … ¿a qué nos invita este pasaje del evangelio? … ¿difícil? … ¿imposible? … Le pedimos ayuda al Señor para no discriminar hoy, con los leprosos de nuestra época. 

Autor entrada: Mónica Pacheco Guzmán

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