Evangelio martes 30 de junio

Evangelio Mateo 8. 23-27: 23 Después Jesús subió a la barca y sus discípulos lo siguieron. 24 De pronto se desató en el mar una tormenta tan grande, que las olas cubrían la barca. Mientras tanto, Jesús dormía. 25 Acercándose a él, sus discípulos lo despertaron, diciéndole: «¡Sálvanos, Señor, nos hundimos!». 26 Él les respondió: «¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?». Y levantándose, increpó al viento y al mar, y sobrevino una gran calma. 27 Los hombres se decían entonces, llenos de admiración: «¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?»

Recuerdo aquellos momentos en que mi vida ha sido una verdadera tormenta. En que he sentido miedo, en que me he enredado, en que he perdido la paz, en que a lo mejor también he perdido la fe. …   ¿Cómo se calmó esa tormenta de mi vida?…  Y hoy, …  ¿cuáles son mis tormentas?  …Contemplo al Señor calmando la tormenta en el lago. … Del mismo modo le pido que calme la mía, que me devuelva la paz. Despierta Señor y actúa en mi vida … Sálvame Señor de estos miedos … Gracias Señor.

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