Evangelio viernes 31 de julio

Evangelio Mateo 13, 54-58: 54 y, al llegar a su pueblo, se puso a enseñar a la gente en su sinagoga, de tal manera que todos estaban maravillados. «¿De dónde le vienen, decían, esta sabiduría y ese poder de hacer milagros? 55 ¿No es este el hijo del carpintero? ¿Su madre no es la que llaman María? ¿Y no son hermanos suyos Santiago, José, Simón y Judas? 56 ¿Y acaso no viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde le vendrá todo esto?». 57 Y Jesús era para ellos un motivo de tropiezo. Entonces les dijo: «Un profeta es despreciado solamente en su pueblo y en su familia». 58 Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la falta de fe de esa gente.

Observemos nuestra vida cercana … nuestras amistades … nuestros parientes … los que siempre han estado muy cerca nuestro … a quienes conocemos de cerca.  … Pronunciemos sus nombres, … traemos sus rostros a  la memoria.  ¿Cuándo puede ser que Jesús ha actuado en ellos?  ¿Qué actos de ellos son en realidad milagros del Señor? … esa ayuda … esa mano amiga … ese consuelo … ¿no podrían ser actos del Señor?    … Nadie es profeta en su tierra … Gracias Señor por los profetas que has enviado a nuestra vida a hablar en tu nombre.

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