Evangelio viernes 28 de agosto

Evangelio Mateo 25, 1-13: 1 Por eso, el Reino de los Cielos será semejante a diez jóvenes que fueron con sus lámparas al encuentro del esposo. 2 Cinco de ellas eran necias y cinco, prudentes. 3 Las necias tomaron sus lámparas, pero sin proveerse de aceite, 4 mientras que las prudentes tomaron sus lámparas y también llenaron de aceite sus frascos. 5 Como el esposo se hacía esperar, les entró sueño a todas y se quedaron dormidas. 6 Pero a medianoche se oyó un grito: «Ya viene el esposo, salgan a su encuentro». 7 Entonces las jóvenes se despertaron y prepararon sus lámparas. 8 Las necias dijeron a las prudentes: «¿Podrían darnos un poco de aceite, porque nuestras lámparas se apagan?». 9 Pero estas les respondieron: «No va a alcanzar para todas. Es mejor que vayan a comprarlo al mercado». 10 Mientras tanto, llegó el esposo: las que estaban preparadas entraron con él en la sala nupcial y se cerró la puerta. 11 Después llegaron las otras jóvenes y dijeron: «Señor, señor, ábrenos», 12 pero él respondió: «Les aseguro que no las conozco». 13 Estén prevenidos, porque no saben el día ni la hora.
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¿cómo prepararnos para el día en que nos encontremos con Jesús en el umbral de esta vida a la otra? … ¿En qué podrá consistir ese aceite de nuestras lámparas que nadie puede convidar, sino que es propio de nuestra vida? … ¿Qué obras de amor estamos haciendo concretamente para mantener nuestra lámpara encendida? … ¿a quiénes estamos ayudando para iluminar nuestro camino a la eternidad? … ¿Cómo practicamos la solidaridad y el amor fraterno? … Nadie puede convidarnos de ese aceite … solo depende de nosotros … de nuestra vida … ¿estamos siendo previsores? … ¿cómo se nota?

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