Evangelio lunes 19 de Octubre

Evangelio de Lucas 12. 13-21:
13 Uno de la multitud le dijo: «Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia». 14 Jesús le respondió: «Amigo, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre ustedes?». 15 Después les dijo: «Cuídense de toda avaricia, porque aun en medio de la abundancia, la vida de un hombre no está asegurada por sus riquezas». 16 Les dijo entonces una parábola: «Había un hombre rico, cuyas tierras habían producido mucho, 17 y se preguntaba a sí mismo: «¿Qué voy a hacer? No tengo dónde guardar mi cosecha». 18 Después pensó: «Voy a hacer esto: demoleré mis graneros, construiré otros más grandes y amontonaré allí todo mi trigo y mis bienes, 19 y diré a mi alma: Alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe y date buena vida». 20 Pero Dios le dijo: «Insensato, esta misma noche vas a morir. ¿Y para quién será lo que has amontonado?». 21 Esto es lo que sucede al que acumula riquezas para sí, y no es rico a los ojos de Dios».

¿Cuáles son las cosas que tenemos?  ¿Cuál sería un recuento de lo que poseemos? … Nuestro haber y poseer. Lo material y también las posiciones que hemos logrado … Nuestra inteligencia, nuestro trabajo, nuestros estudios … ¿Cuáles de ellas cuidamos con mayor cuidado?  ¿Para qué?  ¿Porqué? … ¿Y si Dios nos llamara esta noche? … ¿Qué es lo que más nos gustaría tener presentándonos al Señor?.  Hagamos un momento de oración con el “Tomad Señor y recibid”.  Lo hacemos nuestro, lo aplicamos a nuestra vida.

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