Lunes 16 de Noviembre

MARÍA LLENA DE GRACIA, NO COMETE PECADOS

Evangelio de Lucas  1, 42-45

“»Al oír Isabel su saludo, el niño dio saltos en su vientre. Isabel se llenó del Espíritu Santo y exclamó en alta voz: ¡Bendita tú eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Cómo he merecido yo que venga a mí la madre de mi Señor ¡Dichosa tú por haber creído que se cumplirían las promesas del Señor!»»

Evangelio de Lucas 18. 35-43:

35 Cuando se acercaba a Jericó, un ciego estaba sentado al borde del camino, pidiendo limosna. 36 Al oír que pasaba mucha gente, preguntó qué sucedía. 37 Le respondieron que pasaba Jesús de Nazaret. 38 El ciego se puso a gritar: «¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!». 39 Los que iban delante lo reprendían para que se callara, pero él gritaba más fuerte: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!». 40 Jesús se detuvo y mandó que se lo trajeran. Cuando lo tuvo a su lado, le preguntó: 41 «¿Qué quieres que haga por ti?». «Señor, que yo vea otra vez». 42 Y Jesús le dijo: «Recupera la vista, tu fe te ha salvado». 43 En el mismo momento, el ciego recuperó la vista y siguió a Jesús, glorificando a Dios. Al ver esto, todo el pueblo alababa a Dios.

Contemplemos la escena … al ciego … nos imaginamos su vida … pobre, pidiendo limosna, ciego … Traigamos a nuestro corazón a tantos otros que hoy están junto al camino … sin esperanzas. Lo vemos pedirle compasión a Jesús, probablemente su última esperanza.  Contemplemos a Jesús que se interesa por él. Y su pregunta … ¿Qué quieres que haga por ti? … La respuesta del ciego y su reacción ante el milagro. … Me imagino que Jesús se dirige a mí, me mira a los ojos, me toma de las manos, … siento sus manos rosando las mías …  y me pregunta “¿Qué quieres que haga por ti?”  … ¿Qué le respondo?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *