Jueves 26 de Noviembre

Evangelio de Lucas 21. 20-28


20 Cuando vean a Jerusalén sitiada por los ejércitos, sepan que su ruina está próxima. 21 Los que estén en Judea, que se refugien en las montañas; los que estén dentro de la ciudad, que se alejen; y los que estén en los campos, que no vuelvan a ella. 22 Porque serán días de escarmiento, en que todo lo que está escrito deberá cumplirse. 23 ¡Ay de las que estén embarazadas o tengan niños de pecho en aquellos días! Será grande la desgracia de este país y la ira de Dios pesará sobre este pueblo. 24 Caerán al filo de la espada, serán llevados cautivos a todas las naciones, y Jerusalén será pisoteada por los paganos, hasta que el tiempo de los paganos llegue a su cumplimiento. Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, los pueblos serán presa de la angustia ante el rugido del mar y la violencia de las olas. 26 Los hombres desfallecerán de miedo ante la expectativa de lo que sobrevendrá al mundo, porque los astros se conmoverán. 27 Entonces se verá al Hijo del hombre venir sobre una nube, lleno de poder y de gloria. 28 Cuando comience a suceder esto, tengan ánimo y levanten la cabeza, porque está por llegarles la liberación».

¿No he sentido a veces que todo se derrumba, que todo se acaba? … ¿Cuándo? … Recuerdo aquellos momentos en mi vida en que pareciera que todo se derrumba, que la vida es un solo gran cataclismo.  … Medito la promesa de Jesús de que en esos momentos será cuando El irrumpirá con “gran poder e infinita gloria”. …  ¿Cómo he sentido su presencia en momentos de angustia?  … Recuerdo aquellas personas que la están pasando muy mal. … ¿Cómo llevarles la esperanza que en medio del cataclismo de su vida el Señor se impondrá?

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