Martes 23 de marzo

Evangelio de Juan 8.21-30.

21 Jesús les dijo también: «Yo me voy, y ustedes me buscarán y morirán en su pecado. A donde yo voy, ustedes no pueden ir». 22 Los judíos se preguntaban: «¿Pensará matarse para decir: «A donde yo voy, ustedes no pueden ir»?». 23 Jesús continuó: «Ustedes son de aquí abajo, yo soy de lo alto. Ustedes son de este mundo, yo no soy de este mundo. 24 Por eso les he dicho: «Ustedes morirán en sus pecados». Porque si no creen que Yo Soy, morirán en sus pecados». 25 Los judíos le preguntaron: «¿Quién eres tú?». Jesús les respondió: «Esto es precisamente lo que les estoy diciendo desde el comienzo. 26 De ustedes, tengo mucho que decir, mucho que juzgar. Pero aquel que me envió es veraz, y lo que aprendí de él es lo que digo al mundo». 27 Ellos no comprendieron que Jesús se refería al Padre. 28 Después les dijo: «Cuando ustedes hayan levantado en alto al Hijo del hombre, entonces sabrán que Yo Soy y que no hago nada por mí mismo, sino que digo lo que el Padre me enseñó. 29 El que me envió está conmigo y no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que le agrada». 30 Mientras hablaba así, muchos creyeron en él.

Cuál es el origen de la Cuaresma?

¿Y nosotros? … ¿Nos esforzamos por hacer lo que le agrada al Padre? … ¿Buscamos la voluntad de Dios?… ¿Cuál será la voluntad de Dios?  … ¿Qué creemos que quiere Dios de nosotros, hoy? … … ¿Qué estamos  haciendo por agradar a Dios, por hacer su voluntad? … El tiene un sueño con nosotros y nos deja libres para que avancemos hacia ese sueño si queremos. El tiene una misión que nos asigna a cada uno de nosotros. … ¿Qué misión nos estará pidiendo en estos momentos, …hoy, … en este lugar … a nosotros individual y colectivamente? … ¿Cuál es su sueño como sociedad? … ¿Cómo país? … ¿Cómo será vivir juntos según la voluntad de Dios?

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Gracias, Dios nuestro, por ser tan misericordioso y no condenarnos por nuestras faltas de amor, por nuestras infidelidades contigo y con nuestros hermanos. Ayúdanos, Señor, a perdonar más, a perdonar siempre. Como lo haces tú, perdonando de corazón, porque el amor es más fuerte que la condena. Ayúdanos también a no caer en la tentación del pecado y vivir  en comunión contigo, en paz, tranquilos, con la frente en alto, tomados de tu mano, protegidos por tu amor y misericordia. Amén

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