Viernes 26 de marzo

Evangelio de Juan 10.31-42.

31 Los judíos tomaron piedras para apedrearlo. 32 Entonces Jesús dijo: «Les hice ver muchas obras buenas que vienen del Padre; ¿por cuál de ellas me quieren apedrear?». 33 Los judíos le respondieron: «No queremos apedrearte por ninguna obra buena, sino porque blasfemas, ya que, siendo hombre, te haces Dios». 34 Jesús les respondió: «¿No está escrito en la Ley: Yo dije: ¿Ustedes son dioses? 35 Si la Ley llama dioses a los que Dios dirigió su Palabra –y la Escritura no puede ser anulada– 36 ¿Cómo dicen: «Tú blasfemas», a quien el Padre santificó y envió al mundo, porque dijo: «Yo soy Hijo de Dios»? 37 Si no hago las obras de mi Padre, no me crean; 38 pero si las hago, crean en las obras, aunque no me crean a mí. Así reconocerán y sabrán que el Padre está en mí y yo en el Padre». 39 Ellos intentaron nuevamente detenerlo, pero él se les escapó de las manos. 40 Jesús volvió a ir al otro lado del Jordán, al lugar donde Juan había bautizado, y se quedó allí. 41 Muchos fueron a verlo, y la gente decía: «Juan no ha hecho ningún signo, pero todo lo que dijo de este hombre era verdad». 42 Y en ese lugar muchos  creyeron en él.

Cuál es el origen de la Cuaresma?

¿Cuáles son las obras que nosotros sentimos que las hace el Padre y qué también las hace Jesús? … ¿Qué sentimiento que es propio del Padre creemos que es el fondo de la Buena Nueva transmitida por Jesús? … ¿Qué obra de Dios sentimos que en nuestra vida ha sido efectuada por Jesús? … ¿Cuáles son las cosas buenas que podemos hacer en nombre de Dios, enviadas por el Padre? … ¡Hay tantas cosas por hacer en nuestro entorno familiar … en el barrio … en el trabajo … en los estudios! … ¿por dónde empezar? … ¿Qué debemos continuar y reforzar?

Imágenes de Niño orando, fotos de Niño orando sin royalties | Depositphotos®

Gracias, Dios nuestro, por ser tan misericordioso y no condenarnos por nuestras faltas de amor, por nuestras infidelidades contigo y con nuestros hermanos. Ayúdanos, Señor, a perdonar más, a perdonar siempre. Como lo haces tú, perdonando de corazón, porque el amor es más fuerte que la condena. Ayúdanos también a no caer en la tentación del pecado y vivir  en comunión contigo, en paz, tranquilos, con la frente en alto, tomados de tu mano, protegidos por tu amor y misericordia. Amén

Autor entrada: Mónica Pacheco Guzmán