MARTES SANTO

30 DE MARZO DE 2021

Evangelio de Marcos 11:12-18

12 Y el día siguiente, como salieron de Bethania, tuvo hambre. 13 Y viendo de lejos una higuera que tenía hojas, se acercó, si quizá hallaría en ella algo: y como vino á ella, nada halló sino hojas; porque no era tiempo de higos. 14 Entonces Jesús respondiendo, dijo á la higuera: Nunca más coma nadie fruto de ti para siempre. Y lo oyeron sus discípulos. 15 Vienen, pues, á Jerusalem; y entrando Jesús en el templo, comenzó á echar fuera á los que vendían y compraban en el templo; y trastornó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas; 16 Y no consentía que alguien llevase vaso por el templo. 17 Y les enseñaba diciendo: ¿No está escrito que mi casa, casa de oración será llamada por todas las gentes? Mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones. 18 Y lo oyeron los escribas y los príncipes de los sacerdotes, y procuraban cómo le matarían; porque le tenían miedo, por cuanto todo el pueblo estaba maravillado de su doctrina.

REFLEXIÓN

En el evangelio de San Marcos que estamos leyendo, entre todos los hechos controversiales que Jesús vive,  está la discusión con los saduceos, a los que  ya había hecho callar; por eso, por otro lado los fariseos se organizan para atacar a Jesús y descalificarlo demostrando que no domina ni maneja la Escritura Santa; esto porque la pregunta que le realizan era una pregunta que constantemente se hacían los fariseos y no llegaban a consenso con una respuesta convincente.

La razón de la pregunta está en la gran cantidad de mandamientos que trae la Escritura, más todos los mandamientos y normas que los mismos fariseos agregaban de su cosecha, lo que hacía que las personas se perdieran entre tanta norma. Para sorpresa de estos cuestionadores el Señor va más allá de la pregunta misma, va a la fuente de toda la Ley y los Profetas: Jesús no busca, entre todos los mandamientos aquel que sea más importante, sino aquel que es fundamento de todos los demás y lo expresa en un mandamiento doble: amar a Dios y al Prójimo. Para el Señor es claro que si alguien cumple todos los mandamientos (eran más de 600), pero no ama de corazón a Dios, de nada sirve; más aún, si alguien dice amar a Dios por sobre todas las cosas, pero no ama al prójimo, de nada sirve.

Para el Maestro la fuente de toda la Escritura, de toda la Ley y los Profetas, de todos los mandamientos es el amor sincero y de corazón a Dios y al Prójimo.

¿Cómo demuestro mi amor a Dios amando al prójimo? ¿A qué nos invita Jesús cuando ocurre un hecho injusto?

¿Qué sientes cuando no se hace justicia? ¿Qué sientes cuando muere una mujer por violencia?


Oremos…

Reza esta oración de Amor

Nuestro amor al prójimo se revela en el trato que damos a las personas con quienes nos relacionamos diariamente. No olvidemos que amar al prójimo está ligado al amor a Dios. Reza e intercede con nosotros por nuestro afecto a los demás con la siguiente oración de amor.

Señor de todo amor,

Cuando salgo por la puerta, muéstrame a mi prójimo.

Mientras leo las noticias, muéstrame a mi prójimo.

Mientras rezo, muéstrame a mi prójimo.

A mi izquierda, a mi derecha,

tal vez recurriendo a mí en este momento,

muéstrame a mi prójimo.

Donde mis ojos han visto antes y luego se apartan,

muéstrame a mi prójimo.

Donde mis oídos han escuchado gritos que he ignorado,

muéstrame a mi prójimo.

A medida que comparten una historia que es diferente de mi historia,

ayúdame a escuchar como si fuera mía.

Muéstrame a mi prójimo.

Y luego déjame amarlos

en su alegría y en su angustia,

de modo que su deleite sea mío

y su dolor sea mío también.

Déjame amarlos

tan plena y misericordiosamente como tú me amas.

En verdadera solidaridad

cantando nuestras canciones juntos hasta que surja una nueva canción,

déjame amarlos.

Miro hacia arriba ahora, Señor.

Muéstrame a mi prójimo. AMÉN.

PADRE NUESTRO

Padre Nuestro, que estás…


Autor entrada: Mónica Pacheco Guzmán