Miércoles 16 de junio de 2021. San Juan Francisco Regis

Evangelio de San Mateo 6. 1-6, 16-18
1 Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre que está en el cielo. 2 Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. 3 Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha, 4 para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. 5 Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. 6 Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.  16 Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa. 17 Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, 18 para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

¿Y nosotros, … como estamos en cada uno de estos temas? … nos interesa que conozcan nuestras buenas obras o son más bien anónimas? … ¿Cuándo hemos dado limosna a alguien, hemos sido suficientemente discretos? … ¿Nuestra oración es silenciosa e íntima o lo hacemos visiblemente en los templos para ser reconocidos? … ¿Y nuestros arrepentimientos, nuestras penitencias son visibles para demostrar  que estamos  cumpliendo con un rito o  son en el silencio de nuestra  relación personal con Dios?… Conversemos hoy con el Señor y le damos gracias por nuestra acción acorde con el Evangelio o le pedimos ayuda para mejorarla en el futuro y no caer en la tentación nuevamente.

San Juan Francisco Régis | CPAL - Conferencia de Provinciales Jesuitas en  América Latina
San Juan Francisco Régis fue un sacerdote misionero de la Compañía de Jesús, considerado hoy patrono de dicha Orden en Francia y, según palabras del Papa Pío XII, también patrono de los misioneros rurales. Juan Francisco fue discípulo directo de San Francisco Javier.
Nació el 31 de enero de 1597, en una pequeña aldea de la región de Languedoc en Francia. Estudió, desde 1611, en el prestigioso colegio jesuita de la ciudad de Béziers. Integró la Congregación Mariana (hoy Comunidades de Vida Cristiana, CVX).
El 8 de diciembre de 1616, a los 19 años, ingresó a la Compañía de Jesús, al Noviciado de Toulouse.
En 1631, a los 33 años, fue ordenado sacerdote y al año siguiente fue enviado como misionero a las zonas rurales. A diario, el Santo se entregaba con generosidad a su trabajo. Sus compañeros solían decir: «Juan Francisco hace el oficio de 5 misioneros». A los 43 años -24 de ellos como religioso, 10 como sacerdote y 9 como misionero- había consolidado el llamado que Dios le hizo desde joven.
Juan Francisco mandó construir refugios para prostitutas y trabajó intensamente ayudando a las víctimas de la plaga de Toulouse. Creó la Confraternidad del Bendito Sacramento; y formó una cadena de solidaridad entre los fieles, cuya ayuda le sirvió para recaudar dinero y comida entre la gente más próspera de la ciudad para dársela a los hambrientos.
El Santo falleció en 1640 e inmediatamente apareció la devoción popular hacia él.
Fue beatificado el 18 de mayo de 1716 y canonizado el 16 de junio de 1737.

Autor entrada: Mónica Pacheco Guzmán

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