Viernes 8 de octubre de 2021. N. Sra. De Begoña

Evangelio de Lucas 11. 15-26
15 pero algunos de ellos decían: «Este expulsa a los demonios por el poder de Belzebul, el Príncipe de los demonios». 16 Otros, para ponerlo a prueba, exigían de él un signo que viniera del cielo. 17 Jesús, que conocía sus pensamientos, les dijo: «Un reino donde hay luchas internas va a la ruina y sus casas caen una sobre otra. 18 Si Satanás lucha contra sí mismo, ¿Cómo podrá subsistir su reino? Porque – como ustedes dicen– yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul. 19 Si yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul, ¿con qué poder los expulsan los discípulos de ustedes? Por eso, ustedes los tendrán a ellos como jueces. 20 Pero si yo expulso a los demonios con la fuerza del dedo de Dios, quiere decir que el Reino de Dios ha llegado a ustedes. 21 Cuando un hombre fuerte y bien armado hace guardia en su palacio, todas sus posesiones están seguras, 22 pero si viene otro más fuerte que él y lo domina, le quita el arma en la que confiaba y reparte sus bienes. 23 El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama.24 Cuando el espíritu impuro sale de un hombre, vaga por lugares desiertos en busca de reposo, y al no encontrarlo, piensa: «Volveré a mi casa, de donde salí». 25 Cuando llega, la encuentra barrida y ordenada. 26 Entonces va a buscar a otros siete espíritus peores que él; entran y se instalan allí. Y al final, ese hombre se encuentra peor que al principio». 

Leamos nuevamente el texto. ¿Qué quiere decir el Señor? … Recorramos nuestra historia …  nuestra vida …  Recordemos cuando nos equivocamos … cuando actuamos guiado por el mal espíritu. … Recordemos también los momentos de reconciliación. … Jesús actuando en nuestra vida, expulsando las malas acciones con el poder del Señor. … ¿Qué sentíamos allí? … ¿Cómo estaba de bien barrida nuestra casa? … ¿Cómo se sentía ordenada nuestra vida? … Recordemos también cuando volvimos a caer en lo mismo … Es como si el mal espíritu volviera con ayuda. … Pero Dios y el amor son más fuertes.  …Le damos gracias al Señor por su gran bondad y misericordia. … Gracias Jesús por expulsar de nuestras vidas los demonios que no nos dejan ser felices.  

Autor entrada: Mónica Pacheco Guzmán