ESTUDIANTES DEL COLEGIO NIÑO JESÚS CELEBRAN LA TRADICIONAL FIESTA DE LA LUZ

Hasta antes de la pandemia, tradicionalmente celebrábamos la “FIESTA DE LA LUZ”. Este año, los profesores quisieron retomar esta hermosa celebración y se organizaron para motivar a los estudiantes y apoderados para que pudiesen dar testimonio en el centro de la ciudad del llamado a ser luz en el mundo, en contraposición a Halloween.
Fue así, como una gran cantidad de padres y apoderados se dieron un tiempo para caminar y danzar junto a sus hijos al ritmo de los tambores de la batucada que acompañó la procesión.
Como colegio promovemos la Fiesta de la Luz y no Halloween, ¿Por qué?
Como comunidad creyente, anunciamos al mundo a un Dios de vida, de amor, en definitiva, a un Dios que es Luz para el mundo y que se nos ha mostrado en la persona de Jesús. Es por eso que, de manera creativa, los estudiantes acompañados por sus padres presentan a la ciudad signos de vida, de unión, de paz y amor, para sentirnos hermanos a pesar de nuestras diferencias. El mensaje que quisieron transmitir este año nuestros estudiantes es que somos una COMUNIDAD, de tal manera que, a pesar de nuestras diferencias o dificultades, todos estamos llamados a ser luz en el mundo, trabajando por un mundo más humano, justo, preocupado de los necesitados y abandonados, tal como vivió su vida nuestra fundadora Ana María Martel. Es por esa razón que este año la Fiesta de la Luz destacó cuatro pilares o valores fundamentales que nos identifican como colegio, a saber, AMOR, RESPETO, SOLIDARIDAD Y SERVICIO.
Sabemos que muchas “modas” son recogidas de otras culturas y se han instalado en nuestro país. Halloween, por ejemplo, es una tradición importada por los EEUU, <<lugar donde derivó con los años en una celebración popular de bastante superficialidad, pero que mueve grandes sumas de dinero gracias a la gran publicidad y los productos relacionados. De ahí se ha extendido al resto del mundo gracias a la TV y la industria publicitaria>>.
El día de Halloween <<se trata de una celebración que encuentra sus orígenes por allá por el siglo IV a. C. en que los Celtas del norte de Europa, celebraban el fin del año con la fiesta de Samhein (o La Samon), fiesta del sol, que comenzaba la noche del 31 de octubre. Marcaba el fin del verano y de las cosechas. El colorido de los campos y el calor del sol desaparecían ante la llegada de los días de frío y oscuridad. Creían que aquella noche, el dios de la muerte, permitía a los muertos volver a la tierra fomentando un ambiente de muerte y terror. Según la religión celta, las almas de algunos difuntos estaban atrapadas dentro de animales feroces y podían ser liberadas ofreciéndoles a los dioses sacrificios de toda índole, incluso sacrificios humanos>>.
Finalmente, como colegio, los y las invitamos a celebrar la vida, el amor, no una cultura de muerte y terror. Cristo es la Luz del mundo, a Él le pedimos por intercesión de Ana María Martel, que cuide de cada uno de nosotros, de nuestras familias y de aquellos que necesitan de una luz de esperanza para sus vidas. En estos días, de manera muy especial, oramos por todos nuestros seres queridos que descansan junto a Dios.
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