MENSAJE DE DIRECCIÓN EN EL DÍA DEL PROFESOR

Queridos profesores:
En este día, en que como comunidad educativa hacemos un alto para celebrar el día del profesor, me dirijo a cada uno de ustedes para agradecerles por el noble trabajo que desempeñan en el acompañamiento pedagógico y formativo de nuestros estudiantes.
Nuestra celebración tiene como marco situacional, los 106 años de existencia de nuestro querido colegio. Misión educativa y evangelizadora que las Hermanas Del Niño Jesús impulsaron en Lota, a partir del amor profundo a Dios y a los hermanos más necesitados de nuestra comuna. Fue así, como nuestro centenario colegio, con el arduo trabajo de las primeras religiosas llegadas a Chile en el año 1918 y luego con la colaboración y cariño de muchas generaciones de docentes, forjaron un modelo educativo que se articula desde el núcleo carismático y espiritual de nuestra Congregación, buscando promover una educación digna, en donde cada profesor, animado por el testimonio siempre revitalizante de nuestra fundadora Ana María Martel, pueda ser presencia de Dios en las familias y en los estudiantes que adhieren a nuestro proyecto educativo.
Sin duda que ejercer la profesión docente responde a una vocación, a un llamado, es decir, somos “vocacionados” para crear puentes entre la fe y la inteligencia que se entrelazan en la búsqueda del saber. Así mismo, ustedes profesores (y yo también) que han sido llamados a vivir el Proyecto Educativo del Colegio Niño Jesús, deben ser personas que lleven en sus corazones el fuego y la pasión por enseñar, por seguir aprendiendo siempre junto a quienes acompañan en sus procesos formativos, espirituales, cognitivos y éticos entre otros, para que en un futuro próximo, sean personas de bien y que contribuyan generosamente a la construcción de un mundo más humano, noble e inclusivo.
En este día, al pensar en nuestras raíces fundacionales, en los 106 años del colegio y por supuesto que en nuestra vocación docente, me detengo en una frase con la que permanentemente rezaba Ana María Martel y trato de comprender el significado que tienen para nosotros, esas palabras que muchas veces hemos leído o rezado: “EL SEÑOR ME LLAMA, MIS HERMANOS ME NECESITAN” (A.M.M.)
Sin duda que en esas sencillas palabras, existe plena conciencia por parte de Ana María Martel, de reconocerse seducida, atraída, por alguien más grande que ella. Es Dios quien la llama y que ha puesto su mirada en esa joven mujer, incluso antes de su existencia: “Antes de formarte en el seno de tu madre, ya te conocía; antes de que tú nacieras, yo te consagré, y te destiné a ser profeta de las naciones”. (Jeremías 1,5). AMM en el contacto con la realidad social y religiosa de su tiempo, va comprendiendo que el Señor la llama para una misión. Reconoce las carencias de los niños, mujeres y hombres de la Francia del siglo XVII. Su vocación se acrecienta y se lanza a la hermosa tarea de darse por entera a los demás. Ella, “rema mar adentro y echa las redes para pescar” (Lucas.5,4).
Las y los invito a hacer memoria de nuestra vocación y a pensar con un corazón orante a qué nos llama el Señor hoy día. Miremos nuestra realidad educativa con los ojos del gran Maestro Jesús, y preguntémonos: ¿Qué necesitan de mí los niños a quienes acompaño?, ¿Qué necesitan mis colegas y compañeros, el colegio, mis hermanos en la fe? Este año 2024 es el año de la oración para nuestra Iglesia Católica, es por eso que en nombre de la comunidad educativa y en palabras del apóstol San Pablo, pedimos “Que el Dios de la esperanza los llene de alegría y paz a ustedes que creen en él, para que rebosen de esperanza por el poder del Espíritu Santo”. (Rm. 15,13).
¡Feliz día queridas profesoras y profesores!
Óscar Bórquez López
Director Colegio Niño Jesús
Lota, 16 de octubre 2024
