Inspectora General

Uno de los aspectos que contribuyen a una adecuada gestión de la Convivencia Escolar, es el rol que cumple la Inspectoría General del Colegio Niño Jesús. Es así, como este estamento, desempeña su función de coordinar y supervisar el trabajo eficiente y armónico del equipo de inspectores/as, como así también, velar por la disciplina del establecimiento, según lo estipula el Reglamento de Convivencia, todo esto, enmarcado en un adecuado proceso de acompañamiento a los estudiantes, docentes, asistentes de la educación y comunidad educativa en general. Es tarea del Inspector/a General velar para que las actividades del colegio se desarrollen en un ambiente resguardado, seguro y bajo la óptica de una sana convivencia. También debe velar por el debido cumplimiento del Reglamento Interno de Orden, higiene y Seguridad de nuestro colegio.

El Inspector o Inspectora General, desarrolla su labor en estrecha colaboración del Equipo de Inspectores/as del Colegio Niño Jesús y según nuestro Reglamento Interno de Convivencia, la función de este equipo, es “contribuir a una interrelación armoniosa y sin violencia entre los diferentes actores y estamentos de la Comunidad Educativa, conviviendo en un marco de respeto mutuo y de solidaridad recíproca, expresado en una sana convivencia”.

Cabe destacar que la convivencia escolar es un aprendizaje, se enseña y se aprende, y se ve expresada en distintos espacios formativos: el aula, las salidas a terreno, los recreos, los talleres, los actos ceremoniales, la biblioteca, así como también en los espacios de participación, los Consejos Escolares, Centros de Padres, Centros de  estudiantes, Consejos de Profesores/as, reuniones de padres y apoderados/as.

Finalmente, es importante subrayar que el enfoque formativo cristiano, sello de nuestro colegio, contiene una dimensión preventiva, expresada en el desarrollo de conocimientos, habilidades y actitudes  que permiten formar sujetos autónomos, capaces de tomar decisiones personales y de anticiparse a las situaciones que amenazan o alteran el aprendizaje de la convivencia, cautelando en todo momento el proceso formativo y las estrategias pedagógicas. En este sentido, la dimensión preventiva implica superar la noción de riesgo, no se limita a informar o prohibir, sino que apunta a formar para actuar anticipadamente, basados en el diálogo y la conciliación.